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Estalactitas y contrabandistas
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Uno de los atractivos más interesantes y desconocidos del norte de la isla de Ibiza es la cueva de Can Marçà, elevada 14 metros sobre el nivel del mar y desde cuyo exterior se divisa la bahía del puerto de Sant Miquel y la isla Murada, donde existe una especie única de lagartija de intensos colores. La cueva tiene al menos 100.000 años de antigüedad y en la actualidad se halla prácticamente fosilizada salvo en las galerías más profundas, donde el goteo continúa formando estalactitas.
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La cueva fue utilizada durante muchos años por los contrabandistas del norte de la isla, que escondían en su interior bultos y mercancías izándolos desde el mar. Todavía hoy se distinguen las señales de pintura roja y negra que marcaban el camino para localizar otra salida en caso de huida o emergencia. Los geólogos y espeleólogos que habilitaron la cavidad para su visita (6 euros por persona) recuperaron las cascadas y cursos de agua subterráneos que habían quedado fosilizados. Han sido hallados huesos y fósiles de especies extinguidas de roedores que se han remitido al Museo de Historia Natural para su catalogación.
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Lagos con alto contenido de fluor
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